Y no morir en el intento

Se acerca la Navidad y con ella las visitas nerviosas a las jugueterías, el escribir las cartas a los Reyes Magos, Niño Jesús, Papá Noel, Olentxero, Befana o lo que se estile en su familia y en medio del bombardeo de publicidad sobre perritos que hacen popó, robots supersónicos y videoconsolas que por hacer, hacen hasta el desayuno lo que pareciera  -no crean ustedes que no- la panacea de cualquier dificultad doméstica, allí entremedias, inmersos en todo ese barullo, están ustedes: padres, madres y abuel@s indefensos y desbordados, tratando de entender cómo funcionan todos y cada uno de los artilugios "superventas" que prometen ilusión ¿y cómo no? Esos que "garantizado", se convertirán en el sueño cumplido de los peques de casa. ¡Que la ilusión lo merece todo!

Y aquí que vengo yo tan pancha y les suelto sin piedad, a riesgo de decir un despropósito, que la  publicidad no siempre dice la verdad. En un acto de generosidad sin precedentes -bueno, vale, no tanto, es más bien de responsabilidad-, decidí emplear este post para ofrecerles una lista de 5 tips básicos para comprar un juguete resultón estas navidades y no morir en el intento... vamos allá, que el tiempo es oro y ya puedo sentir la lectura nerviosa sobre estas líneas...

1.- La edad es importante pero más importante aún, es saber cómo es su hij@. ¿Que quiere decir esto? Pues sencillo, hay una regla básica e infalible -y menos obvia de lo que se esperaría-  que debemos tener en cuenta a la hora de adquirir un juguete: tod@s las niñ@s de 2, 4 o 5 años NO son iguales. De modo que si su hij@, por tomar un ejemplo, no tiene hermanos, usted no tiene mucho tiempo para jugar con él/ella y no hay muchos vecin@s con los que compartir, un juego de la oca no es la mejor opción. Hable en la tienda donde suele comprar y busque en función de los intereses y las necesidades de su hij@ y de la constelación familiar que le rodea. Eso ayudará a que el juego o juguete se parezca más al niñ@ y favorecerá que su obsequio se convierta en un éxito.

 

2.- Los juguetes con baterías no son indefectiblemente la demostración de la modernidad y el avance tecnológico. Hay momentos para todo, la tecnología está allí y su hij@ seguro no se quedará atrás ni se convertirá en una analfabeta tecnológico si no maneja un iPad, como digno heredero de la era Jobs, mientras se bebe un biberón. No se preocupe, sabrá hacerlo cuando sea un poco mayor. Hay edades en las que lo fundamental no es ni siquiera con lo que juega, sino el vínculo que crea con los otros a través del juego. Padres y madres ustedes son insustituibles, no se nieguen ese privilegio. No hay prisa, el iPad vendrá más adelante, lo importante en la tierna infancia es que los estímulos sensoriales y los primeros aprendizajes, vengan de la mano de una figura con la que el/la niñ@ establece un vínculo de afecto. Así que durante los primeros tres años de vida -al menos- procuren que los juegos se conviertan en una experiencia de aprendizaje a través del descubrimiento, fomentando su curiosidad y el uso de sus manos, boca, ojos, oídos. Aprovechen las texturas y el desarrollo psicomotriz en estas etapas. Difícilmente podrán desarrollar adecuadamente estas habilidades, si no les damos las herramientas idóneas para ello a edades tempranas. Ah, si! Qué pasa con las baterías, pues que harán que el juguete en cuestión raudo y veloz se encienda, camine, coma o ruede, mientras hace los ruidos correspondientes y parece casi vivo, ergo, su hij@ no tendrá que hacer nada más que encontrar el botón "ON" (y si usted es como yo, acto seguido buscará el "OFF") y quedarse "quieto-parado" como buen espectador viendo lo bien que "juega" el juguete: solito y casi sin necesidad de tener un niñ@ cerca, que para eso es un "Smart Toy". Palabrita de juguetera.

3.- Su hij@ tiene capacidades por descubrir, por favor, no le subestime. Hay veces que suponemos erróneamente que nuestr@ hijo no está capacitado para hacer ciertas cosas. En estos casos, confíe en quienes han diseñado y creado el juguete -los fabricantes serios trabajan de la mano con pediatras, psicólogos, educadores- esto quiere decir que el hecho de que nuestr@ hijo aún no hayan despuntado grandes facultades en un área concreta no quiere decir que no las posea, tenga usted la seguridad de que su cerebro tiene el don de la plasticidad y los retos se convierten en un potenciador de la madurez, el desarrollo cognitivo y la curiosidad. Es obvio que, siguiendo el punto uno, la intención no es adelantarnos y comprar un juego de lógica pensado para 7 años a su hijo de 2... el sentido común y su jugueter@ de confianza sabrán aconsejarle!, pero sobre todo piense que los retos, la constancia y la confianza en sí mismos se labran a fuerza de logros y frustración. Crea en él/ella, será un regalo que le marcará para siempre.

4.- Los materiales SÍ importan. Así como cuidamos lo que comemos deberemos cuidar con lo que juegan l@s niñ@s. Es una cuestión de seguridad, ojo, no de apreciación estética. Tomemos un momento para ver de qué y cómo están fabricados los juguetes que compramos. Si son de plástico y son para pequeñ@s, cerciórese de que no contengan BPA ni Pthalates (aditivos comunes en la fabricación de polímeros) pues son ALTAMENTE tóxicos. Si son de madera procure que sea madera certificada de bosque sostenible, mire que todo lo de madera no es ecológico persé, si para fabricar desforestan la Amazonia pues va a ser que bueno, no es. Un juguete bien hecho y seguro, le dará horas de tranquilidad y la certeza de un juguete duradero es, además, una buena inversión. La pintura empleada y los pegamentos utilizados también importan. Deberán ser solubles al agua los primeros y libres de formaldehído los segundos. Si, imagino que estarán pensando: ¿y esta señora se cree que soy químico? Obviamente no, pero esa información debería ser suministrada en el empaque o debería conocerla quien le vende el juguete. Si no estuviera segur@, le recomiendo no adquirir el producto. Más vale prevenir...

5.- Un BUEN juguete siempre es didáctico. Si es usted de las madres/padres que se empeñan en dar a sus hij@s juguetes con los que aprendan, le felicito, pero permítame decirle que puede estar tranquil@ porque siempre que un juguete sea bueno (tenga detrás un fabricante responsable y comprometido que cuente en su staff diseñadores y especialistas del mundo infantil trabajando codo con codo) puede dar usted por seguro que su hij@ aprenderá jugando con él. Las cocinitas y las muñecas -que tan mala fama tienen en el mundo de los juguetes didácticos- también son una herramienta fundamental de aprendizaje: Desarrollan habilidades sociales y afectivas, lenguaje, valores, aprendizaje de roles -romper prejuicios- y alimentan la imaginación. Así que adelante! los juegos imaginativos son una gran fuente de aprendizaje (que no todo son las matemáticas, hombre... que "los de letras" también somos importantes!)

Pues ya está. ¿Han visto? He sido concisa y breve. No sé a ustedes pero creo que con estos 5 criterios ya no es tan difícil eso de comprar un juguete o ayudar a nuestro churumbele a  escribir la carta a sus Majestades... Bueno, por lo que a mí respecta, solo me queda desearles una selección feliz y, de todo corazón, confiar en que esta listita modesta y humilde, les haga más ligera, sencilla -o por lo menos entretenida- la dura labor de elegir bien. En realidad, nuestra intención oculta es convertir dicha elección en un acto más concienzudo, porque estamos convencidos de que escoger un buen juguete no sólo  les deparará horas de entretenimiento a nuestros peques, sino también (y a eso apostamos fervientemente) les regalará momentos de encuentro afectivo, de desarrollo cognitivo y sobre todo, de conformación humana. Ya lo sabe usted, que los seres humanos nos hacemos jugando y eso es una verdad como una catedral. Lo que nos lleva a insistirles en que va siendo hora de seleccionar con más criterio y compromiso aquello que damos a nuestr@s hij@s para jugar, crecer y aprender sobre sí mismos y el mundo. Que jugar, ya lo saben ustedes queridos lectores, es una cosa muy seria!

Hasta la próxima!

Nathalie

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