La primera infancia es una etapa fundamental en el desarrollo integral de l@s niñ@s. Alguna vez has reparado en la cantidad y en la dimensión de los cambios que se producen en los primeros tres años de vida? Piensa en sólo algunos como la dentición  (lo que genera un cambio en la alimentación de líquidos a la ingesta de sólidos, y las molestias derivadas de la inflamación de las encías) o el hecho de empezar a andar (y como consecuencia el  cambio en la perspectiva  visual y en la conquista de la autonomía) ni qué decir si pensamos en el hito de la adquisición del lenguaje (pues el lenguaje es producto de nuestra capacidad de abstracción simbólica)…

Todo esto sin olvidar que estas transformaciones se producen en un lapso muy breve si las comparamos con aquellas que seguirán produciéndose en nuestro cuerpo a lo largo del tiempo.

A estas alturas ya imaginarás lo importante que es esta etapa y cómo no, el juego –y los juguetes- como impulsor preferente de estos nuevos aprendizajes!

Alimentados por la cantidad de preguntas que nos hacen en la tienda sobre la adecuación o no de ciertos juguetes por edad, se nos ha ocurrido que empezar septiembre con en este post podía ser interesante para las mamás y papás con peques de estas edades. La idea  no es hacer una lista de la compra como las del cole, sino más bien ofrecer algunas ideas que les permitan saber qué habilidades son importantes reforzar y al mismo tiempo qué cosas nos son útiles para ello.

Recomendaremos entonces juguetes apropiados entre 1 y 2 años en función del área cognitiva a estimular. ¡Seguro que en casa tienes algunos y hasta ahora no sabías para qué o cómo sacarles provecho con  tus peques. ¡Vamos allá!

Juegos de Acción–reacción: La repetición es la clave del aprendizaje en los chiquitines, pero es fundamental para consolidar el aprendizaje entender la repetición como una acción: “Yo hago cosas y por eso pasan otras” sería la frase de esta etapa, los juegos en los que se ponen bolas para que caigan haciendo un recorrido o las mesas con cilindros gordos que clavar con un martillo son  modelos muy divertidos que se han convertido en un clásico. Y aunque a los padres suele parecerles algo aburrido, l@s peques disfrutan un montón realizándolas una y otra vez. Estos juguetes además de favorecer la curiosidad y la investigación, les ayudan a concentrarse, al seguimiento visual de los objetos y a desarrollar la motricidad fina o coordinación mano-ojo. El éxito que tienen entre l@s pequeñ@s está comprobado!

  

Juegos para desarrollar la motricidad gruesa: Empiezan a andar, pero aún les falta coordinación y destreza, por eso los juegos tipo correpasillos, balancines, andadores y empujes son ideales, les ayudan a fortalecer su equilibrio y les permite reforzar la motricidad gruesa. Las pelotas grandes y ligeras fáciles de coger y lanzar son también ideales en esta etapa. Una vez que el andar se hace estable, los juegos de arrastre y para tirar.

 

Juegos y juguetes para desarrollar la motricidad fina: Recuerdas el clásico juego de ensartar el cuadrado, el círculo y el triángulo? Pues son perfectos a partir de un año, no es sólo un juego de motricidad, también son juegos de asociación. Los colores, tamaños y formas son criterios que empiezan a manejar intuitivamente con estos juegos mientras hacemos que fortalezcan la coordinación ojo-mano. Los juegos de ensartar  en eje (el típico cono con aros de colores y los bloques robustos de construcción serán un aliado perfecto en esta etapa. Además los bloques se integrarán en el juego simbólico cuando llegue la hora con lo que perdurará en el tiempo. Siempre que ofrezco en la tienda un juego de bloques de construcción la respuesta es unánime: “Pero si no puede construir aún” a lo que de inmediato respondo: “¡¡Claro!!, si pensamos que la construcción sólo es posible con un mapa mental de La Puerta de Brandemburgo en las cabecitas de los pequeños!!!” pero si asumimos que la construcción empieza con la capacidad de apilar una torre que luego derrumbaremos para escuchar cómo suena (que es lo más divertido del mundo mundial) entenderemos que nuestros pequeños también son constructores. La Puerta de Brandemburgo podrá venir después (si le interesa) pero sólo si han podido explorar intuitivamente y experimentar con gozo el colocar  un bloque sobre otro.

 

Desarrollo del lenguaje: Aunque no hablan aún, nuestros peques de un año van creando vocabulario, incorporando palabras que nos escuchan y que ellos irán asociando a una imagen, una sensación o un sentimiento, están creando un universo de símbolos a través de las imágenes que luego, a partir de los  18 meses (los más precoces) - 2 años, emplearán en el lenguaje hablado. Figuras de madera, de animales, objetos cotidianos (cubiertos, vehículos) están siendo organizados internamente y conformándose como conceptos aunque todavía no los veamos verbalizados. Por eso los cuentos con imágenes claras, las canciones y el uso de figuras asociadas a sus nombres son tan importantes, pues a la calladita, nuestros bebés están armándose de palabras para sorprendernos un día con una frase construida en su media (y tierna) lengua.

Juegos de rol para estimular la imaginación: Es muy frecuente  que a partir de los 18 meses empecemos a ver cómo nuestros peques imitan nuestras acciones en un complejo simbólico, es decir no es sólo coger la cacerola como hace papá en la cocina, es cogerla para “preparar una comida”, nuestros peques están comenzando a incorporar esos objetos en un universo imaginario... Las primeras cocinitas, frutas grandes para cortar  y los muñecos son ahora perfectos compañeros de juego (siempre pendientes de que correspondan a un tamaño adecuado para garantizar la seguridad de nuestr@ hij@). En todas las casas hay cocina y gente que la utiliza, ¿cómo no va a ser el juego de imitación por antonomasia? Niños y niñas caen rendidos a los juegos con ollitas, tazas y comiditas mientras crean patrones, desarrollan el lenguaje su imaginación y la resolución de conflictos. El juego imaginario, simbólico o de rol, es el terreno ideal para crear patrones de socialización, derrumbar prejuicios, expresar emociones y fomentar  las habilidades sociales de nuestros peques!

 

Instrumentos musicales: La música tiene ventajas únicas y el desarrollo y la coordinación motriz de nuestr@s pequeñ@s se ve más que reforzada si entre sus juegos hay instrumentos musicales. A esta edad es mejor empezar con los percutivos, porque más que el sonido melódico, deberemos desarrollar el ritmo y el movimiento. Tambores, castañuelas, maracas o shakers así como xilofones de madera son maravillosos y divertidos para estimularles. Cantar jugando con nuestro cuerpo (palmas, golpes al suelo con los pies, moviendo la cabeza) hará las delicias de nuestr@s hij@s y les ayudará incluso con su imagen corporal. Pon música y baila con ell@s será una experiencia llena de risas, buen rollo y eficaz para su desarrollo cognitivo y emocional!

  

Esperamos que este post les sea muy útil a la hora de escoger con qué jugar con nuestros pequeños, recordando que el principal juguete y foco de entretenimiento y diversión, seguiremos siendo nosotros, los papás, en eso seguimos siendo irremplazables (menos mal).

Hasta la próxima!

Nathalie

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