Y seguimos de estreno: hoy les presento nuevo espacio y nueva colaboradora: Nathalie Rodriguez Rojas. Lo cuento y no me lo creo. Nathalie es junto a Rai, dueña de la juguetería Kamchatka, la juguetería más linda de Madrid. Y digo que no me lo creo porque es así: para mi es un honor contar con ella. Nos conocemos desde hace tanto tiempo que ya no sabría decirlo, unos 8 ó 9 años. Soy clienta de su juguetería, allí he comprado los juguetes más especiales para mis hijos y para regalar. Es de los sitios que dan ganas de ir y volver y volver. Siempre he sentido un trato cercano, de intercambio, con consejos acertados y durante mis visitas a la tienda hemos terminado, más de una vez, hablando de nuestras vidas, de nuestros hijos, de colegios, de música, de Argentina o de Venezuela. Fue una de las primeras personas a la que le confié mi proyecto cuando Papel Picado era una idea. Y demás está decir que su apoyo fue incondicional y lo sigue siendo hasta hoy. Contar con ella en el blog así lo demuestra. Nathalie nos acercará al mundo de los libros, de los juegos y los juguetes.

Y para comenzar con su colaboración, Nathalie nos trae un libro que es muy especial para mi familia: El oso que amaba los libros. 

 

Hablar de libros y juguetes ha formado parte de mi vida -profesionalmente hablando- desde hace al menos once años. De modo que aunque debiera vivirlo con naturalidad, les confieso que incorporarme como colaboradora en el blog de Papel Picado, me llena de ilusión (y de mariposas la tripa). Como dice mi hermano, este espacio será como jugar a ser una alfarera de papel, así que les invito a acompañarme en el viaje fantástico que siempre nos promete la lectura: Recorrer páginas cuyas historias me han conmovido, releer libros que he atesorado y cuya belleza, mensaje o ilustración merecen ser compartidos y revividos una y otra vez. Al final, siempre he entendido un blog como un encuentro. Un lugar en el que por azar o devoción las personas se buscan, una forma de comunicación intemporal en el que incluso sin llegar a conocerse, comparten sueños, inquietudes y temores.

No es casual entonces que para inaugurar este rincón, les traiga un libro entrañable. Una historia llena de ternura y fundamentalmente, de amor. De amor por los libros.

"El oso que amaba los libros" escrito por Dennis Haseley, es de esos álbumes ilustrados que nunca deberían dejar de leerse.  Nos habla de un sentimiento muy común para quienes los libros y la lectura significan una forma de vivir, pero también nos habla de lo que significa para nosotros esa primera persona que nos acercó a la vivencia rica de leer. Ese vínculo que se teje invisible y que como un hilo atado al meñique nos une el alma para siempre. Les cuento...

Husmeando en un bosque, un oso joven encuentra un trozo de papel que llama su atención. Sin entender los signos que en él aparecen, el joven oso se siente atraído por ese extraño objeto hasta el punto de cogerlo entre sus dientes y llevarlo a su cueva. El efecto magnético que aquel trozo de papel genera en el oso no sólo no desaparecerá con los años sino que se intensificará con el tiempo. Un verano y alejado más de lo habitual de su cueva, un aroma peculiar lleva al oso a otro encuentro extraordinario: el oso contemplará a una mujer con un libro entre sus manos. Curioso la observa escondido tras un árbol y mira cómo "A veces mientras miraba el libro, la mujer reía a carcajadas. Otras veces lo soltaba y miraba a lo lejos, pero al oso le parecía que no miraba nada".

Tal será la curiosidad que la mujer y el extraño objeto entre sus manos produce en el oso, que día tras día el oso se acerca más y más ocultando su gran cabeza entre los matorrales y los árboles, para presenciar el encuentro silencioso e íntimo de la mujer y su libro.

Un suceso inesperado permitirá que oso y mujer se conozcan y, a partir de entonces, ella comenzará a leerle, una tras otra, las páginas de los libros. El oso no entendía, pero la voz de la mujer le inundaba de felicidad.

"Cuando ella leía con voz temerosa que el marinero se había perdido, el oso se sentía asustado. Cuando se reía de las bromas que gastaba el marinero, el oso se sentía alegre, cuando le hablaba del amor del marinero, el oso levantaba la mirada hacia la mujer con ojos húmedos y miraba cómo salían las palabras de sus labios".

 

"El oso que amaba los libros" es un regalo. Una oportunidad para explicar a l@s niñ@s ese universo rico y emotivo que nos hace vivir una historia cuando la leemos. Esa mágica comunicación que se establece entre quien una vez escribió y quien ahora lee. Ese misterioso hechizo que página a página nos hace viajar al pasado o al futuro. Que nos convierte en expedicionario y aventurero. Que nos hace sufrir el desamor o la maravillosa alegría de una amistad infinita. Las hermosísimas ilustraciones de Jim La Marche en tonos tierra-rojizos a página entera son el complemento perfecto para "El oso que amaba los libros" pues se acompasan armoniosas a una historia preciosa e intimista. Los dibujos de La Marche arropan suavemente las palabras, como cubriéndolas para darles calor. Abrazan con ternura y delicadeza el texto y son la compañía. ideal para un mensaje eterno: quien tiene un libro, jamás estará solo.

 

Feliz lectura y hasta la próxima... 

Nathalie se presenta así:

"Nací domadora de nubes pero no lo supe a tiempo, así que me hice psicóloga de las freudianas, probablemente porque creo en la palabra, escrita o hablada y en su poder sanador o devastador según se use. Mamá en "tiempos del cólera" de dos hijos labrados con paciencia de orfebre, como ellos (o por ellos) amo el mundo de los juguetes y la literatura infantil. Soñadora y verde, en mis ratos libres soy amoladora de estrellas y arquéologa de conchas y sueños rotos...Creo en la virtud de la ensoñación como vehículo de viaje interior y fantástico. Creo en mí y en mi locura estable e inestable, que me lleva a amar intensamente lo que hago."

Kamchatka Magic Toys.

Wooden Toys & Kids Furniture Since 2003

www.kamchatkatoys.com