Como ya les conté antes mi mundo laboral se compone de libros y juegos (si, si, pero aquí la vida también es dura, eh!), aclaratorias aparte, si en el post pasado les hablé de uno de esos cuentos indispensables en la biblioteca de casa, hoy les traigo un indispensable entre los juegos familiares.

Aunque esté pensado a partir de 5 años, en mi experiencia l@s peques de 4 añitos también pueden jugar y pasárselo bien. Evidentemente, los adultos hasta 99 años están cordialmente invitados (aunque también por experiencia, l@s niñ@s suelen dejarnos bastante mal).

El juego en cuestión se llama "La Danza del Huevo" y es un juego distinguido con el sello Spiel Gut que no es otra cosa que un reconocimiento de un instituto independiente (formado por padres, madres, maestros, pediatras, psicólogos y claro, niños!!) que lo recomiendan como un juego de los buenos buenos.

La Danza del Huevo está diseñado y creado por una casa alemana puntera en juegos de mesa y madera llamada Haba (quizás les suenen sus llamativas cajas amarillas), pues bien en este juego el objetivo no es otro que ser el jugador o jugadora que termine la partida con más huevos en su haber. Eso sí, habrá de haberlos ganado dignamente antes!

El juego se compone de 10 huevos (9 de goma muy saltarines y uno de madera –éste último puntúa más-) y dos dados: Uno rojo llamado "de acción" y uno blanco llamado "donde se pone el huevo".

Empieza la partida el que cacaree mejor (otra vez l@s niñ@s suelen ganarnos), su turno consiste en lanzar ambos dados y poner muuuchaa atención pues aquí comienza la diversión: Uno de los dados (el rojo "de acción") nos indica cómo ganar el huevo: el primero en dar una vuelta a la mesa, el "súper Kikiriki" o el "súper silencio", etc, etc. Muy importante: aunque sea el turno de un jugador, cualquiera de los otros jugadores puede –y debe- intentar ganarse el huevo en juego.

El segundo dado (el blanco) indica al flamante ganador del huevo en qué parte del cuerpo ha de llevarlo por el resto de la partida. Así que si alguna vez han visto a los vecinos con cosas amarillas en el cuello, rodillas o axilas, ya saben a qué estaban jugando!!

El juego acaba, o bien cuando se han repartido todos los huevos de la caja o cuando alguien deja caer alguno de sus huevos al suelo (debo confesar que nunca hemos terminado una partida con la primera opción). Risas aseguradas y niñ@s y adult@s desafiando sus destrezas motrices!!!. Pruébalo en una casa rural, una fiestecita de cumpleaños o uno de estos días de lluvia intensa otoñal, les garantizo que se lo pasarán pipa! 

Que se diviertan cacareadores, nos vemos en el próximo post!

Nathalie

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