No es el Arcoiris, pero...

Hay fenómenos que no pasan despercibidos para quienes vendemos juguetes, como el de los Arcoiris de Grimms, del que les hablé unos cuantos posts atrás, pero hay otros que a pesar de que aún no han ocurrido, como jugueteros,  esperamos ansiosos a que acontezcan. Y no se crean que es por vender, en lo absoluto, soy demasiado romántica como para eso. Es más bien por el deseo de que padres, madres y niñ@s tengan la suerte de encontrarse con juguetes de esos a los que en Kamchatka llamamos revulsivos, juguetes con alma. Juegos que despiertan la curiosidad, creatividad, ingenio y destreza de quien se enfrenta a ellos en el acto mágico y maravilloso de jugar. Sí, esos que parece que no sabemos cómo emplearlos hasta que la mente del@s niñ@s, siempre más abierta y lista que la de los adult@s, nos dejan nuestra escasa fantasía al descubierto.

Pues hoy me he animado a hablarles de uno de esos juegos (se escuchan redoblantes y fanfarrias)... Ta chán!!!!.... ¿Preparados? Pues hoy les traigo Kapla, un juego que de elemental parece a los padres y madres hasta aburrido y que luego esos mismos padres y madres regalan a sobrin@s e hij@s de amig@s ahora sí convencidos de haber descubierto EL juego! KAPLA viene de la contracción de las palabras holandesas « KAbouter PLAnkjes », que significan “tablillas de duende” y fue creado por Tom van der Bruggen, holandés en 1987. La historia mola, porque cuentan que su creador, un tipo singular e interesante que hemos tenido la suerte y la fortuna de conocer personalmente, inventó Kapla intentando crear un objeto que le permitiera maquetar la casa que estaba diseñando para sí en una montaña en Francia.  

Kapla, es un juego de construcción basado en una estructura sencilla, el rectángulo, son planchetas de madera en natural y/o en colores, todas iguales y que las diferencias en la presentación sólo corresponde a número de unidades o color, un juego único que ha sido testigo de largas horas de diversión en solitario o en compañía y la sorpresa de muchos hogares.

No sé si por qué los blogs no hablan mucho de él, bueno, los blogs de España, porque les sorprendería lo mucho que dicen de sus bondades páginas y blogs del mundo entero, imagino que será por eso que no muchos papás ni mamás (aunque cada vez más, para la fortuna de sus fans acérrimos) le conocen.

Tras el Kapla tenemos en la tienda muchas anécdotas, clientes que llegan por primera vez a una juguetería distinta al Toys R'Us porque su hij@, ¡Oh por azares del destino! conoció el Kapla en la sala de juegos de un hotel veraniego o en la casa de algún compañerit@ de clase. Se deciden y vienen sorprendidos de cómo una "simple" tablita puede darles tantas horas de entretenimiento. 

¡Qué "simples" somos a veces los adult@s y qué bueno que nuestr@s hij@s nos hacen salir del letargo! 

Entre las bondades del Kapla podría mencionarles muchas, está la concentración, la capacidad de abrir su creatividad al presentarse como un juego por descubrir, libre y sencillo. Es por eso que siempre recomiendo que si no han jugado nunca al Kapla, no lleven libros ni ejemplos porque muchas veces el efecto es contrario. Son una limitación. El Kapla es tan abierto que podrás construir casi cualquier cosa y, al presentar un modelo, podemos confundir al niñ@ ofreciendo el mensaje de que es un juego para montar "algo en concreto" y disminuimos así su potencial creador y sobre todo descubridor.

Pero hay más, es que es un juego que no tiene límites de edad hacia arriba (y casi que me atrevería decir hacia abajo) porque la destreza no va impuesta por el juego en sí mismo, así, l@s niñ@s de 3-4 años colocarán las piezas seriadas una al lado de otra a modo de "camino" o por el lado más estable creando estructuras verticales sencillas y limpias, mientras l@s m@s grandes explorarán formas de apilar más audaces, desafiando no sólo el equilibrio sino su relación con el espacio. 

El Kapla es un juego de construcción colectivo y/o individual, no es un juego que cierre la puerta a los proyectos en común, sino que se emplea formalmente como un juego cooperativo en las escuelas de Francia.

Sin embargo, y eso no lo escucharán mucho por allí, en Kamchatka a veces somos un poco "raritos" pero Kapla tiene una vertiente que a nosotros nos seduce especialmente y es el hecho de que sea una construcción efímera, en el que parte del juego es hacer colapsar la estructura que hemos creado. Nos empeñamos a veces en la perdurabilidad pero el hecho de que la construcción sea por el placer mismo de la construcción más allá de la conservación de su resultado, es una enseñanza de vida: El camino y tiempo transitado es lo más divertido de la vida, no el segundo de haber llegado a la meta!

Kapla es un juego inquieto, un juego que nos desafía, que afianza nuestra paciencia y que nos enseña más allá de la psicomotricidad, nos enseña a explorar y a descubrir, nos enseña, en definitiva, el placer de jugar! ¿Ven? Aún no está muy en boga, quizás no habrán leído mucho sobre él, pero Kapla con sus casi 30 años de existencia es un juego que merece más de un post, más de una recomendación y más de una oportunidad... quizás, con algo de suerte, consigo que sea tan famoso como el arcoiris, o no, pero al menos me queda la felicidad de saber que lo intenté!

Si te vas de esta página, con curiosidad por conocerlo, habré cumplido mi cometido, y si te vas pensando en él como que es una buena opción para el verano, daré saltitos de alegría.... Nos vemos juntando tablillas!

Hasta la próxima.

Nathalie

www.kamchatkatoys.com