Hacer la crónica de una feria puede ser muy divertido. Y si además la feria en cuestión es una de las Ferias de juguetes más importante del mundo, mucho más. Los entresijos de una tienda suponen no sólo el trabajo de cara al público sino la búsqueda permanente de ese producto especial que atraiga las miradas y que define una novedad en la oferta de tu juguetería.

Aparte de las dificultades logísticas que para una empresa familiar (entiéndase 2) supone la asistencia a una feria (se imaginarán que dejar a dos niñ@s por tres días es muuuuuy complicado) hay que pensar que tienes que cerrar tu negocio unos cuantos días (aún no se nos ha concedido el don de la ubicuidad) lo que supone pérdidas, etc etc etc... puedo jurarles que a pesar del stress, ¡es una de las partes más divertidas de nuestro trabajo!

Y sí, también en la feria nuestro trabajo es jugar -y no sabéis lo serios que somos en este sentido- así que ir a trabajar a una feria es también estar dispuesto a jugar, a probarlo todo, a entender cómo funciona un artilugio o cómo debe jugarse un juego de mesa...Y cómo se hace?  -Pues jugando como niñ@s!!! Ir a una feria es también estar atento a las propuestas más interesantes de productores pequeñitos y audaces que utilizan Nüremberg como un escaparate mundial. Están las grandes corporaciones jugueteras -no suele ser nuestro espacio- y los pequeños creadores y artesanos -donde nos derretimos- que esperan una oportunidad de venta. Así que aquí les dejo nuestra crónica de una Feria anunciada... 

Día 1: Son las 5:45 ya hemos dejado comida preparada, besos a los peques, notitas explicativas de sus tareas de fin de semana, “instrucciones de uso” para la abuela y nos disponemos a partir rumbo T4... hace frío y un temporal de viento en mi pueblo que parece advertirme que sin necesidad de avión igualmente podría bastarme la corriente para llevarme por los cielos hasta Alemania (y hasta en menos tiempo). Son las 12:30 y ya, llegada a tierra firme otra vez. Aterrizamos después de un vuelo a prueba de biodramina tras dos horas y media de temporal de vuelo y las consecuentes e interminables turbulencias... ¿Alguna vez les he contado que me impone volar? Pues eso...

Les decía que llegamos al Aeropuerto Internacional de Münich -yo con un poco favorecedor color verde en mi rostro (que no se iría hasta varias horas después)- y de allí al coche de alquiler para dos horas más de conducción hasta Nüremberg... nieve por medio. Para nuestra fortuna y, rodeados de un paisaje invernal de postal, comprobamos la eficiencia de las quitanieves alemanas. Si no fuera por la nieve acumulada en el arcén y los pinas blancos muy blancos, no creerías que ha nevado y nieva en la carretera... ¡Estos alemanes son la pera!

¡Por fín! Ya creía que no lo lograríamos, son las 15:00 y finalmente hemos llegado a la Feria, reuniones previstas y cumplidas a tiempo, es hora de relajarnos un poco y empezar a ver... pero sólo un poquito, nos quedan apenas ¾ de hora para que la Feria cierre por hoy...

Día 2: Es el día verdaderamente intenso. Sin reuniones para poder tomarnos el tiempo de ver libremente y dejarnos encantar. No les miento, 9 horas intensas de caminata y con apenas pausa para comer. Tenemos que cumplir nuestra meta: recorrer en este día 4 de los pabellones fundamentales en nuestro concepto de juego: Juguetes de madera; juguetes para bebés y niños pequeños, juguetes creativos y educativos, y nuevas tendencias. Pabellón tras pabellón más de 60 países y 2700 exhibidores exponen su oferta lúdica. Y nuestras piernas son testigo infatigable (hasta que te desmayas en el hotel) de nuestro paso decidido. 

 

 

 

 

Día 3: Tenemos sólo 5 horas hoy y hay que ver los pabellones restantes (8) pero a vuelo de pájaro porque aunque no son nuestra línea de producto, ir a una feria es lo que tiene... hay que verlo tooooodo, es como estar en un Centro Comercial y decir que vas únicamente a buscar las zapatillas del cole que la niña necesita y te vas... ¿A quién vamos a engañar?. Nos espera en la nieve el coche para llevarnos de nuevo a Münich donde turistearemos un poquitín hasta la salida de nuestro vuelo (que no todo puede ser trabajo, hombre!) y de allí a Madrid... Misión cumplida, hemos visto, hemos comprado, nos traemos la maleta llena de catálogos con productos que incluiremos (unos seguro, otros quizás y otros “ya veremos”) para confirmar que nos lo hemos pasado pipa y que esta vez sí, traeremos ese juguete imposible que nos derrite feria tras feria... hasta el año que viene!

 

Nathalie

www.kamchatkatoys.com