Resulta muy común en la tienda que padres y madres lleguen pidiéndonos un juego de reglas sencillas (que no hay mucho tiempo para empollarse instrucciones complejas), divertido y cómodo (léase, de formato pequeño) y al que poder recurrir después de la cena. O para llevar consigo a los viajes o simplemente, para esos días en los que no disponemos de demasiado tiempo pero nos apetece a tod@s pasar un rato divertido y en familia.

Es en estos casos, cuando decimos que ¡los juegos de cartas son una opción estupenda! Lo curioso es que -quitando el Mus, por razones obvias- los padres y madres sólo conocen el juego de 7 familias: sí, ese mismo que recuerdas de tu mas tierna infancia con dibujos de negritos, chinitos, indiecitos, caucásicos etc., y en el que el objetivo era reunir las 6 cartas (abuelo, abuela, mamá, papá, hija e hijo) correspondientes a la misma familia.

 

La verdad es que este clásico en cualquiera de sus versiones actuales (ya no se estilan las familias raciales en claro ejemplo de la apertura intercultural -o eso espero-) lo encontraremos de profesiones, animalitos o cuentos, siguen siendo muy socorridas. El problema es cuando los miembros pequeños de la familia sobrepasan los 6 años, pues el pues el ímpetu por este juego, declina.

No se preocupen, el mundillo de los juegos de mesa es infinito y gracias a su auge, y a familias jugonas como la mía, invierte cada vez más en crear juego fantásticos con diseños atractivos y bastante divertidos.

Djeco es en este aspecto una marca innovadora. Muchos de los juegos son creados con un trabajo conjunto de pedagogos y el resultado es bastante apetecible. Hoy, sin más, les traigo uno de esos juegos que cumplen los cuatro criterios básicos de los padres de hoy: fácil de aprender a jugar, corto, divertido y con un formato pequeño. Definitivamente, los juegos de cartas vuelven a ponerse de moda para fortuna de papás, mamás y casas chicas.

Piou Piou es un juego de cartas en el que la estrategia, la observación, la rapidez  y el azar toman el mando. 

 

El objetivo del juego es conseguir hacernos con tres cartas polluelos.  Pero claro los polluelos son un proceso: ¿que necesitamos para tener un polluelo? Pues un huevo, claro! 

Y para tener un huevo? Pues básicamente: Una gallina, un gallo y un nido! Así que este juego es real, como la vida misma. El juego se compone de cartas huevo (al reverso polluelos)  y las cartas del mazo que se son cuatro posibles: gallinas, gallos, nidos y... Claro! zorros (ningún juego estaría completo si faltaran los malos-malísimos) estas pues son las cartas con las que jugaremos cada ronda: 

Hasta aquí todo sencillo: tenemos que conseguir tres polluelos, ergo, tendremos que hacernos con tres cartas huevo. Para conseguir cada huevo, tendremos que tener en nuestra mano la siguiente combinación: una carta gallina, una carta gallo y una carta nido. ¿La tenemos? Pues cambiamos estas tres cartas por una carta huevo y tomamos tres cartas nuevas del mazo (siempre tenemos que quedarnos con 4 cartas).

 Recuerdan que les dije que todo buen juego siempre tiene un malo malísimo, no? Piou Piou no es menos (sino todo sería muy fácil ¿no creeen?). Nuestras temidas y adoradas cartas zorro (a los que le encanta robar huevos calentitos) serán nuestra alegría o nuestra pesadilla (dependerá de si somos los que robamos o a los que nos roban, ja!)

Si en nuestra penosa mano no tenemos cómo canjear por un huevo, pero tenemos alguna carta zorro -y nuestros adversarios de juego tienen cartas huevo-, dureza!  Esta claro, lo que haremos: podremos robarle una carta huevo! Eso sí, ladrón que roba a ladrón...(como dice el dicho, tiene 100 años de perdón) así que está prohibido enfadarse cuando hagan lo mismo con nosotros eh! 

Aunque haya muchos zorros, no todo está perdido, los buenos juegos siempre ofrecen un plan B y si eres de los que tienen mucha suerte, y estas muy atento, quizás veas en tu mano dos cartas gallo que pondrán bajo protección al futuro polluelo. Y es que ya sabemos que los gallos cuidan de los huevos... y ¿qué pasará con el zorro? Pues que no saldrá muy bien parado, pues al intentar pillarle la carta huevo al jugador contrario, éste jugará sus dos cartas gallo y el jugador en turno se quedará sin huevo, sin zorro y tendrá que esperar para jugar otra vez.

 

El ritmo del juego es trepidante! Siempre jugaremos con una mano de cuatro cartas y en función de las combinaciones podremos coger cartas huevo, protegerlos de los zorros ah!, y claro, empollarlos (para lo cual pondremos sobre la carta huevo dos cartas gallina) con lo que finalmente nacerá nuestro polluelo! Un huevo que se ha convertido en polluelo jamás nos lo podrá quitar ningún zorro! Así que a qué esperan, les invito a una partida muy requete divertida y en el tan ansiado (por los padres) formato pequeño!

Hasta la próxima polluelos!

Nathalie

www.kamchatkatoys.com