Las ferias me enloquecen, me ilusionan tanto que de pronto me descubro caminando dando saltitos como los "locos bajitos" cuando les llevas al parque. Pero les confieso que este año me hacía más ilusión que otros. No, no es que me hago mayor, se los explico: Junto a mi billete de avión llegaba una invitación muy especial, Haba nos había seleccionado junto a otros poquitos compañeros jugueteros, para visitar su fábrica. Teníamos 13 años esperando por este día. Y llegó.

Siiiii!!!! la fábrica de juguetes de madera más internacional de Alemania iba a abrir sus puertas para nosotros. Nos desvelaría ese lugar mágico fantaseado, lleno de “enanitos” cortando, puliendo y pintando juguetes que Rai y yo soñábamos con ver desde hacía tanto!!!

Y bueno, no había enanitos, era Alemania (claro) pero me daba igual, yo los veía con esa imaginación poderosa que a veces me trastoca la mirada, enfundados en petos verde chillón y gorritos con punta terminada en una suave y pomposa borla.

No estoy segura de querer desvelar la magia esa que logra que un tronco o un robusto y rugoso listón de madera de pronto se convierte en flor, coche o en un límpido raíl para construir recorridos de bolas, pero creo que tras años intentando explicar por qué vendemos estos juguetes y por qué valen lo que valen, merece la pena contárselos.

Haba tiene casi 80 años de vida, nació en los albores de la Guerra y fué creada por un par de amigos que soñaban con hacer juguetes entrañables, de altísima calidad y que aportaran herramientas pedagógicas y divertidas para aprender el mundo, para entenderlo, para imaginarlo y construirlo.

Mucho ha llovido desde entonces, ahora es una empresa enorme, con oficinas en EEUU, Francia y Asia, pero más allá de los 2000 y algo de empleados que la componen, son fieles a un concepto empresarial de fabricación totalmente local. Sabías que incluso la madera que utilizan de materia prima es de proximidad?

Pues en Haba todo está allí: 4 plantas a pleno rendimiento concentran en Bad Rodach (un pueblecito bucólico y rodeado de campo) todo el diseño, concepto, creación, fabricación y hasta la fotografía. En la planta funciona un increíble departamento de comunicación que incluye los sets para la fotografía de producto que usan en sus catálogos y redes sociales. En Haba y sus filiales nada está externalizado!

La madera se recibe y se somete a complejos y controlados procesos de secado en hornos enoooormes a altísimas temperaturas para evitar la humedad pues podría producir hongos. Este Proceso también es necesario para que se haga robusta y firme garantizando que no se astille. Te imaginas recibir 5 camiones semanales llenos de madera como ésta? Pues así es el ritmo en las plantas de Haba.

Toda la madera que se ha secado se clasifica optimizando su utilización para que se deseche la menor cantidad posible y se aproveche al máximo cada listón. De esta manera, un listón será mejor para cortar florecitas, otro para piezas de un correpasillos y otro ideal para los raíles de un recorrido de bolas!. Además, la madera y el serrín que se desecha... ¡en realidad no se desecha! Se reutiliza para generar la calefacción de todas las plantas y oficinas e incluso para las casas de algunos empleados. Compromiso con la sostenibilidad envidiable. Una vez clasificados por su tamaño y densidad, se realizan los cortes para cada listón... empiezan a tener forma de juguetes, verdad? De cada listón saldrán decenas de figuritas listas para ser pulidas y pintadas!

En Haba se fabrican incluso los troqueles de metal que darán forma a cada pieza. Tienen un estricto registro de los perfiles que se archivan y se codifican con ordenador para encontrarlos fácil y rápidamente. Tienen controlado en la fábrica, todo el proceso de producción para garantizar que el juguete que le das a tu peque sea perfecto, cuidado y sobretodo, ¡muy seguro!. En plan cotilla, te cuento que la máquina que utilizan para crear cada troquel en metal cuesta la friolera de ¡un millón de euros!

Llega el proceso de teñido y pulido con barniz por goteo, lo que garantizará que las piezas queden con ese tacto sedoso que tanto nos gusta. Ya es la tercera generación de máquinas de teñido (en la imagen te enseño además uno de los tambores de tintado de la primera generación -cuando la fábrica comenzó que, aunque es menos pomposa en tecnología, sigue utilizándose para algunos productos). No está demás que sepas que todas las tintas que emplean son completamente libres de tóxicos y químicos, lo que las hace seguras para llevar a la boca curiosa de cualquier pequeñín mientras cuidan nuestro planeta.

Todo el proceso productivo requiere la supervisión humana y muchos procesos son necesariamente realizados y concluidos a mano. Así que aunque cuentan con tecnología de punta (devenida de la aeronáutica, la metalurgia o la automoción) el trabajo artesano no puede (ni han querido) ser sustituido. Otro dato que me encantó es que esta exitosa empresa tiene una plantilla muy femenina (algo más del 60%)considerando además que la cabeza gerente por muchísimo tiempo fue una mujer (la abuela del actual) hasta hace poco menos de 10 años. Murió con 96 años.

Es bonito cuando ves el proceso de producción porque te haces consciente del esfuerzo, trabajo y grado de dificultad que tiene crear algo tan, en principio, elemental como una manzana. Un diseñador de producto que la dibuja, un tornero que crea en metal el troquel adecuado, un operario que escoge el listón correcto y vela porque el proceso de corte y pulido sea perfecto... detrás de una “sencilla” manzana de madera hay horas y horas de trabajo previo para que al abrir la caja de "El Frutal" o ponerla en el mercadito de su habitación, luzca lista y apetitosa, perfecta para el juego que tu hij@ está creando.

Por nuestra parte, sueño cumplido y por la vuestra, espero haber dejado un granito de curiosidad y del brillo que se me quedó prendado en los ojos cuando descubrí que hacer juguetes era tan maravillosocomo me lo había imaginado siempre!

¡Feliz semana!

Nathalie

www.kamchatkatoys.com