Una propuesta en la clase de arte siempre me produce una sensación como la que se tiene al comprar lotería. Qué pasará? Cómo lo van a interpretar? Cuál será su respuesta? Qué van a hacer? Con cada propuesta ponemos en marcha una acción con un potencial formativo imprevisible. Siempre es emocionante, sobre todo siendo consciente de que el proceso de aprendizaje, el debate, la reflexión, la actitud crítica, el posicionamiento y todo lo que ocurre desde que se inicia la clase es parte del resultado, y no se pueden separar.

La propuesta era transformar una caja en una representación de nosotros mismos.

Cómo somos por fuera? Cómo somos por dentro? Cómo somos con una persona que no conocemos? Y con alguien cercano? Somos iguales todos los días? Somos iguales en todos los lugares?...y de ahí pasamos a que queremos enseñar todo de nosotros? Qué queremos contar y que pertenece a nuestra intimidad? Así aparecieron los secretos.

Por fuera representaron son sus ojos, sus prendas de ropa con las que más se identificaban. Pero no se quedaron en eso. Algunos aludieron a sus preferencias, deportes y aficiones. Otros escribieron nombres de las personas que eran importantes para ellos y los conectaron con líneas y flechas. Curiosamente todo esto lo consideraban exterior, como si fuese una biografía esquemática. Los más pequeños representaron su retrato y el resto, lo recubrieron de papeles brillantes.

Cuando pasaron al interior retomaron los secretos… Debatieron sobre si tenía sentido escribir los secretos, una vez escritos podrían ser descubiertos. Finalmente decidieron escribir sus secretos y buscar dispositivos para que no se pudiese acceder a ellos. Una cinta americana de 50m., un celo blanco ancho y muchísimo washi tape y para algunos de ellos, no fue suficiente. Hicieron cajitas para meter dentro de su caja, nadie podría acceder a ellos sin su consentimiento. Los pequeños, que también envolvieron así sus secretos, antes de hacerlo, me los contaron todos.

Después, uno de mis alumnos decidió que ese era un secreto que merecía esa dedicación y que el resto de información también iba a ser protegida aunque a distintos niveles.

Transformaron la propuesta hasta llegar a lo público y lo privado. Pusieron encima de la mesa lo que se conoce de ellos, hicieron visibles los secretos, se aseguraron de que mantuviesen su carácter privado y el acceso fuese restringido.

Podíamos haber estado realizando un análisis y representación de las redes sociales donde la información la podemos hacer pública o privada conscientemente, podemos hacer una pequeña biografía nuestra, dejar que desconocidos vean nuestra foto y lo que nos gusta.Y que los amigos accedan a más información.

El Artescopio.  

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