A lo largo de este mes donde las vacaciones para mas de uno asoman y se cierra el año laboral y escolar, aparece “El”  merecido y deseado descanso.

Llega y arremete, nos hace bajar ritmo, nos ubica en otro estado, nos descoloca, nos llena de silencio, de tiempo y de reflexión.

Está claro que estas son opciones y cada uno podrá hacer uso de ellas o no. El parar o detenerse no siempre es una acción buscada, a veces llega y se impone.

A lo largo de nuestras vidas tenemos y transitamos muchos descansos que no solo tienen que ver con las vacaciones. Muchas situaciones nos hacen detenernos, o al menos lo intentan. La muerte de un ser querido, la enfermedad, un accidente, un nacimiento, un acontecimiento  laboral, familiar, un cumpleaños, terminar un ciclo escolar.

Son muchas las ocasiones en que la vida que llevamos, se detiene por instantes y nos deja desprovistos de recursos para seguir. Muchas veces nos invitan y nos sugieren un cierre, un final, una despedida.

Despedirse de un ser amado, de amigos, de un trabajo, de un colegio no amerita más que un estar quieto, un estarse quieto. Tarea y acción difícil en estos tiempos.

En algunas ocasiones, he hablado del tiempo y lentitud, pero hoy quiero detenerme en los cierres, finales y despedidas.

El año es largo y sin darnos cuenta, nos invaden cierres y provocamos cierres. Estos como tales, no son a veces tenidos en cuenta y tampoco se les otorga el lugar y tiempo que se merecen, quedan como un momento más, como ir a comprar el pan.

A la consulta llegan niños sin entender que sucede  ¿por qué pasan las cosas? Preguntas que tienen que ver con un recorrido sin final, lo que habilita a no poder comenzar algo nuevo.

Está claro que lo nuevo necesita un cierre anterior.

Cuando hago preguntas simples tales como:

¿Qué tal tu año en el cole?

¿Qué tal ha sido tu año en natación, futbol, pintura , balllet?

¿Qué tal esas vacaciones?

Me miran… a veces sin saber que contestar. Acompaño con palabras a poder cerrar, hacer una síntesis, recordar, valorar, elegir, seleccionar, todo lo que lleva poder cerrar y despedirse para dar paso a lo que viene .

Será el escalón anterior y es necesario verlo y saber que se subió para visualizar el próximo.

Considero que esta manera de encarar nuevos proyectos, años, vidas, ilusiones no es más que un aprendizaje donde lo vivido , como se haya podido, es lo que da lugar al nuevo reto.

Despedir lo transitado, con la certeza de lo equivocado y lo aprendido, la experiencia, la tristeza y la alegría  es lo que nos lleva a poder estar  preparados  para lo que esta llegando.

Ayer observaba a una niña de tres en su clase de natación, ella le preguntó al profesor muy emocionada: "¿He aprendido a bucear? ¿esto es bucear?". "¡Si, ya buceas!" le contestó. Ella respondió emocionada: "entonces ahora ¿me enseñas a tirarme de cabeza?".

Esta niña lo ha visto, lo ha vivido, lo puso en palabras, lo disfrutó, lo compartió y dijo sencillamente: estoy lista para lo que viene.

Cerrar con la palabra, nombrar, detenerse, pensar, reflexionar, disfrutar, sentir, llorar. Darse el tiempo.

Cuando estos cierres cotidianos pasan por alto no hay recursos para transitar un cierre mayor, más intenso. La vida diaria nos da esta posibilidad de manera continua, deberiamos aprovecharla. Encontrarme con gente adulta que me dice: “no se como hacerlo”.

Claro esta que, cuando revisamos el dia a dia , ahí en lo diario , en lo pequeño, en lo que no parece importante, está la cuestión.

Nosotros, en nuestra casa, cerramos el dia en la cena  o antes de ir a dormir con dos sencillas preguntas, que merecen mucho respeto en la escucha.

1)     ¿Qué fue lo  peor de tu dia?

2)     ¿Qué fue lo mejor de tu dia?

Solo una respuesta, está instaurado en la dinámica familiar ….el poder de cerrar vivenciado desde la palabra y la escucha.

Aprovechemos este tiempo de descanso para hacer pequeñas transformaciones que perduren en el año. Permitirnos y permitir a nuestros hijos vivenciar lo terminado, lo que se fue, lo que queda atrás para comenzar lo que viene y  que sea este el comienzo de un Buen Cierre!!!

¡Feliz verano!

Mariana Primavera

Psicopedagoga

P/D: las fotos que ilustran el post, corresponden al Festival Inspira, al que asistimos cada año, como tradición familiar, para dar el cierre al curso escolar y darle la bienvenida a las vacaciones de verano.