Cuando todo abunda es el puntapié o el inicio a detenerse. Estos días observaba cuanta información acumulamos las madres y padres, sea en el momento que sea de la vida de nuestros hij@s. Cualquier situación nos lleva a consultar una y otra vez, a leer libros, a consultar con médicos, especialistas, amigos, foros y más y más….Hoy todo resulta fácil se mira por internet.

La sensación de no saber qué hacer o como hacerlo nos lleva, casi de inmediato, a la intelectualización del problema y en muchas ocasiones ahí pareciera quedarnos atrapados. Mucha información y no se qué hacer, ni que decir, ni como actuar.

Cómo llevar todo lo leído al plano práctico, a mi día a día, a mi casa, a mi familia?

Y el no saber, sabiéndo tanto, permitiría que la inquietud, la angustia, la culpa y los sentimientos encontrados en torno a la maternidad y paternidad afloren repentinamente.

Por esta razón, cuando uno se hace una pregunta pareciera que faltase el momento para escucharla, para detenerse, para entender qué preguntamos o para escucharla en silencio. Inmediatemente pasamos a la respuesta y a la explicación lógica y que sucede con lo que verdaderamente preguntamos.

Nos hemos detenido a pensar que una pregunta en la vida familiar puede simplemente responderse con abrazos, risas, juegos y tiempos?

No subestimo la capacidad de entendimiento y la necesidad de la misma pero si valoro la capacidad de escuchar verdaderamente, darle tiempo a esta pregunta que resuene en nosotros, que sea vivada y transitada. Evitar la inmediatez, llenar de respuestas no entendidas y no sentidas solo nos habilitara a  desvincularos en más de una oportunidad a aquello que nos sugiere lo que queremos saber.

Detenerse, mirar, escuchar, sentir, transitar antes de intelectualizar el conflicto.

Mucho de lo  que sucede en el ámbito familiar tienen que ver con el tiempo y la manera en que vivimos muy deprisa y sin pausa. Muchos de los conflictos que puedan surgir en la crianza de nuestros hijos tendrán que ver con el tiempo y otros no,  pero seguramente el haberse detenido, escuchado, sentido, mirado beneficiará la resolución de lo que  suceda.

El tiempo detenido y cuidado es sin duda el aliado para que nuestra vida familiar sea mas armoniosa y nos lleve a encontrar la verdadera respuesta, la sentida y  la vivida  por nosotros.

Hasta la próxima.

Mariana Primavera