Cumpleaños, festejos, gente, niñ@s, amigos, familia, comida, animación, chuches, regalos y la lista se hace interminable cuando de celebrar el cumpleaños de un niñ@ se trata.

Un año más en la vida de un hijo, es una vez más, un acto de amor.

Un acto de amor que, muchas veces, queda descuidado por el entorno organizado a través del festejo.

Cada vez más y con más frecuencia observamos grandes celebraciones donde lo provisto para el  agasajado pueda ser un sinfín de pelotas, amigos, tartas y chuches  pero en estos mismos festejos los adultos ocupan un lugar que parecería, a veces, más importante.

A los niñ@s los cuida el personal contratado, de ellos se ocupan y los atienden, pero de los adultos se ocupan en primera persona los padres del agasajado.

Comida diferente, bebida diferente y un simple cumpleaños de un niño organizado desde el amor de sus padres se transforma en un encuentro social para los adultos.

En muchas ocasiones he escuchado que los padres han hecho contactos laborales, organizado encuentros para cenar, vacaciones, etc.

Todo esto de espaldas del agasajado y en estas situaciones es realmente complicado que los padres en cuestión puedan disfrutar y estar en las dos fiestas paralelas.

Describiendo muy por encima el perfil de encuentros más convencionales para festejar los cumpleaños de los niñ@s podemos observar que no hay encuentro.

Un lugar ruidoso, comida excitante para los niñ@s en exceso, padres en festejo paralelo, me  lleva a preguntar: quién cumplía años? Qué se festejaba?

Acompañando a mis hijas en diversas ocaciones  he podido observar niños desprovistos de la mirada de sus padres, que en un momento especial,  esperado y anhelado por todos los padres no puedan estar,  mirar y conectarse con el niño por estar ocupados en todo lo demás.

Tengo el recuerdo de tiempos atrás del momento de la tarta: el cumpleañero, familia alrededor y ese beso de felicitaciones tan valorado que nos hacia sentir que habíamos cumplido un año mas , que nos hacíamos mayores y cerraba aquello proyectado en el ámbito familiar para el festejo.

Hoy observo, mucha gente, gente que sigue hablando y no se detiene,  gente que habla por su móvil, padres solo posando para las fotos , padres que se acercan al momento de la tarta y se van... todo sucede muy rápido a viva voz…tan rápido que a veces ni siquiera hay besos.

Seguramente, más de uno, luego de estos agotadores festejos, puedan quedar satisfechos y se puedan decir que se la han pasado bien sin haber visto, sin haber estado lo suficiente.

El punto y lo que quisiera transmitir es que muchas veces quedamos enredados en esta gran red social que parciera llevarnos a un lugar que no es de nuestro deseo.

Proponernos un festejo donde indiscutiblemente el protagonista sea el que cumple un año más, al que podamos mirar, acompañar, rodear, abrazar  y festejar.

El poder elegir como será el cumpleaños  no es una elección mas, sin duda, y en esta elección no debe faltar una  pregunta: Qué desea y necesita el niñ@ que cumpleaños? Necesita todo ese ruido para ser feliz? Esa cantidad indiscriminada de juguetes? Un evento social como festejo? Cantidad de  comida llena de azúcar y sal que los altere tanto?

Simplemente lo que estamos observando no es más que la forma en la que decidimos vivir y a veces, me pregunto que nos sucede a los adultos con la posibilidad de vincularnos con las pequeñas cosas?

Celebremos, los años que llegan pero no nos olvidemos entonces  de mirarnos, de escucharnos y de hacer de un encuentro un momento único en la vida de nuestros hijos. Un acto de amor.

Ellos se lo merecen, nosotros también.

Mariana