En estos días, donde es más frecuente leer acerca de consumismo navideño, listas de regalos para hijos, consejos para pasar unas buenas Navidades, etc… les propongo una breve reflexión acerca de estos tiempos y lo que traen y nos  dejan como oportunidad.

Escucho  con mucha frecuencia el enfado de muchos acerca de preparar y transitar esta época. Lo cierto y lo particular de mi reflexión es poder hablar y darle valor a la palabra.

Esta época tan temida por algunos y tan preciada por otros, nos deja un sinfín de oportunidades.

 

Si, es una época donde nuestra palabra puede llenarse absolutamente de historias, de rituales contados, de relatos familiares, de tradiciones.

En las familias hay tradiciones y formalidades y esta época nos da también la posibilidad de cambiar aquellas que no sean de nuestro agrado como también elegir las propias.

Muchas veces todo lo pensamos en grande, cambiar  a lo mejor todo no es posible pero si puede serlo dentro de la intimidad familiar. Dejar algo a través de la plabra que pertenezca, que nos identifique como familia, que nos haga sentir singulares.

Conozco familias que por ejemplo mantienen pequeños detalles: el día que se arma el árbol deciden quien pone la estrella, realizar un amigo invisible, hacer salidas especiales o visitas,  comer determinada comida  y tantos mas…. Aunque a esto se le quite relevancia, y se lo haga casi por costumbre estas pequeñas cosas toman con el tiempo carácter de tradición familiar, es lo que hace lo diferente a cada familia y esto no es poco.

En esta época se puede contar y plasmar lo diferente de cada familia y buscar algo que pertenezca a la nueva.

Darle valor desde la palabra a modo de narración de lo que por años se viene haciendo en las Navidades, es otorgar el sentido de identidad familiar con la inmensa posibilidad de dejar sello en la propia.

A los niños les agrada, les da seguridad porque hay algo conocido que se repite  y que pueden tener en común con abuelos, tíos, primos, amigos y padres.

Con todo lo que generalmente se reniega y se lo pasa por alto, simplemente se hace, estamos una y otra vez construyendo parte  de nuestra historia.

Aprovechemos este tiempo para detener un poco el tiempo para  escucharnos en nuestro ámbito,  que la palabra se empodere en nuestras casas y que deje huella.

Quien de nosotros  no recuerda por estas fechas lo que hacíamos en Navidad? Esto sigue estando en nuestro recuerdo y forma parte de nuestra historia  porque ya  lo contamos.

La actos y acciones quedan pero siempre perduraran a través de la palabra: la nuestra.

Felices Fiestas!

Mariana Primavera