Tiempo…el tiempo que nos acosa para estas fechas. Para estas fechas donde el final del curso esta aquí cerquita pareciera que todos nos subiéramos a la carrera del tiempo y de las exigencias.

El cansancio disimuladamente empieza a circular en la primavera  y los adultos en vez de buscar como detenerlo, pareciéramos expandirlo vertiginosamente por todos lados.

Cómo? Exigiendo lo que no se puede dar, pidiendo a los niños más y más.

Época de exámenes en algunos casos, cierre de proyectos, empiezan los ensayos de todas las actividades extraescolares que a lo largo del año han ido, cumpleaños postergados, comuniones, bautizos, bodas, etc.

Se acaba el año escolar y todo pareciera ir de prisa, cuando en realidad asumiendo la fecha en la que estamos y lo que ya hemos recorrido, todo debiera ir mas lento, no?

Pero siempre y cada año, escucho lo mismo: venga el último esfuerzo y se termina!

Me  pregunto cómo terminamos? Y los niños y su tiempo? Hacia dónde los llevamos? Será necesario dejar todo para el final? Qué necesidad tenemos los adultos de involucrarlos en las exigencias nuestras?

En la consulta les pregunto a los niños como están y ellos responden: cansados. Se los ve, los vemos todos, puesto que nosotros también lo estamos.

Es díficil parar el ritmo cuando hay una estructura montada y un sistema que nos lleva a esto, pero vuelvo a preguntarme una y otra vez:  quién le pregunta a ellos?

Ellos hablan y si no los escuchamos, actúan: niños inquietos, niños que pegan, niños que no les va bien en el cole, niños que no pueden conciliar el sueno, niños que no se concentran.

Hay etiquetas para todos los casos y pareciera ser más fácil y menos comprometido que actuar. Seguimos con la carrera del tiempo y ponemos la etiqueta que cada uno necesita.

La solución es práctica, no tiene vueltas. Ante la etiqueta volvemos a exigir más: estudia, quédate quieto, concéntrate, duerme.

Aparecen los especialistas para cada etiqueta. Mas tiempo de su tiempo, o sea menos tiempo de infancia y frustraciones a cuestas de lo no alcanzado, tanto en los niños como en los padres. Este modelo de aboradaje es el más frecuente en estos dias.

Las casas se transforman en focos de stress, todos demostramos el cansancio y la falta de paciencia.

El remedio a esto, más cumpleaños, celebraciones y una agenda de los mas apretada los fines de semana. Y si hay que cumplir, llegar a todo, ser casi perfectos

Me vuelvo a detener en el tiempo y sus regalos como descansar, caminar , montar en bici, estar juntos, esto  pareciera verse solo en las fotos bonitas de las redes sociales y creerlo como imposible.

Encontrar un momento en el día donde preguntarse acerca de lo que necesitamos y reflexionar como lo estamos haciendo, nos permitirá sin duda buscar la solución ante tantas exigencias en la vida de nuestros niños.

Ellos no piden nada de lo que se les exige de manera adulta, ellos piden cosas de niños, piden lo que pueden transitar de manera natural. Solo para eso hay que escucharlos.

Me quedo con una anécdota de un niño de ocho anos que me dijo, “yo voy hacer huelga”

Cuando le pregunte huelga de que pensaba hacer , me respondió:

“De extraescolares, de  deberes, de comida del comedor del colegio, de ir a la casa de los amigos de sus padres los fines de semana, de ir hacer deporte los fines de semana, de tener tantos cumples, de comuniones , de comer en restaurantes”

Y la lista tenia unos ítems más. Le pregunté que tenia ganas de hacer entonces y me respondió: “Ir al parque  y tomar muchos helados “.

Mariana Primavera

Psicopedagoga