Se acerca el verano  y tiempos de desconciertos en relación a que hacer con nuestros hijos. Maravillosos puzzles arman los padres y enorme es la  variedad de oferta para poder transitar y conciliar el verano con la vida laboral .

Escucho y obeservo las maniobras que por estos días los padres realizan en función de donde dejar a sus hijos. Lo cierto que las propuestas vienen siendo tentadoras, hoy se propone hasta lo inimaginable para que los niños disfruten su verano.

Como es habitual uno se pregunta qué necesitan los niños? Y si los niños necesitan descansar, aburrirse, vivir en cámara lenta el verano, entre otras cosas.

A veces eso no sucede puesto que no podemos. No podemos detener nuestro ritmo de trabajo, no podemos dejar de trabajar. Articular la necesidad de los niños con la nuestra es un gran desafio sin dudas y ciertas veces, queda desarticulado.

Cómo adentrarnos en este laberinto de horarios y propuestas, abuelos, pueblos, tios, primos, amigos que nos ayudan, calor, ciudad, verano y cansancio?

Sinceramente creo en la posibilidad de reconocer nuestras propias limitaciones , tener en cuenta lo que se puede y lo que no, transmitírselo a nuestros hijos. Sobre esta gran verdad comenzar armar este puzzle veraniego, donde todos participen, si! Todos!. Donde todos puedan ser tenidos en cuenta, donde sean escuchados los deseos, las necesidades y limitaciones de los que conformaremos dicho juego.

Me encuentro niños que nada de lo que hacen en verano les gusta  y muchas veces esta realidad viene de antes, del devenir de la escuela. Es cierto que los padres no podemos ni debemos abarcar todo, pero si debemos transmitir claramente lo que se puede y lo que no y que muchas veces no hay otra opción, no la tenemos.

Niños  apuntados a tenis, a natación, a teatro, a clases de chino, inglés, a telar, etc.,  donde nada de su deseo es tenido en cuenta,  pero muchas veces no hay opción  me dicen los padres y es una realidad. El verano es largo y en este manejo de piezas creo que puede haber piezas para todos .

Creo que el  verano nos trae la oportunidad de construir desde el diálogo y la escucha un puzzle familiar, donde todas  las piezas sean valiosas en si mismas y con ellas  poder construir el todo. Detenernos en los grandes detalles que trae el verano, tras jornadas intensivas de todos ,  hacer uso de un momento, hacerlo intenso y  disfrutarlo.

Este puede ser, un helado en el parque, la caminata de la mañana,  la siesta y el pequeño descanso.  Buscar situaciones que frente a las actividades y ritmo veraniego nos posibiliten abstraernos de lo que no podemos cambiar  pero si debemos vivir….la alegría de encontraros a lo largo del dia, la sensación de estar de Vacaciones!

Mariana Primavera

Psicopedagoga