Cómo el dormitorio de mis hijos difiere del ideal

 

Foto: Casa Chaucha

 

Foto: Casa Chaucha

 

 

Foto: Juliana Sohn para dwell

  

Foto: Lorne Bridgman para dwell

 

Resulta que estamos poniendo ahora el cuarto de mis hijos, porque con la llegada del segundo, que irremediablemente se va haciendo mayor aunque se nos había olvidado que no se quedaban así toda la vida, la casa ha tenido que sufrir una modificación interesante. Sobre todo para mi, que antes tenía un despacho digno del presidente de la CEOE y ahora os escribo con las manitas como almendras garrapiñadas en una mesa enana llena de papeles que deberían estar en un mueble archivador enorme. Justo como el que tenía antes en un espacio que ahora ocupan trillones de juguetes malamente colocados.

Sí, todo va quedando más o menos remono, buscando la confluencia entre nuestra economía de subsistencia, las maderas del taller, el hueco que hay y las expectativas de aquí una que se pasa la vida pegada a Pinterest e Instagram viendo habitaciones llenas de arcoíris Waldorf y láminas con frases caligrafiadas. Con esa competencia y con estos estándares de preciosismo que me calzo entre pecho y espalda día a día, la cosa es que estoy jodida, con perdón. Nunca, pero nunca, me quedara casa como las fotos que veo por internet. Y en nuestro caso, es un poco delito.

Pero, quiero yo un cuarto como los de internet? Quiero un cuarto minimalista, ordenado al máximo, donde todo está medido y estudiado? No lo sé, no lo sé. Quizás sea que me autoengaño porque sé que tengo el gen del desorden disparado y no para de manifestarse en mi a todas horas, difundiéndose incontrolable como una onda expansiva allá por dónde paso, pero el caso es que… la verdad es que… los cuartos de niños tan remonos me tienen un poco aborrecida ya.

Primero, porque me aburren por haberlos visto una y otra vez y no  parecerme más que versiones de lo mismo, pese a que siempre puede cogerse alguna idea de acá y de allá. Pero sobre todo también porque debe ser que nuestros hijos, tan monos y simpáticos ellos, deben ser los primos hermanos de Destroyer sin nosotros saberlo porque su cuarto, pese a no tener nada, todos los días acaba del revés. Es que nadie tiene abuelos que regalan cosas enormes de plástico y con luces? Es que nadie acaba acumulando cosas absurdas que no se sabe de dónde han salido pero que no se puede tirar a no ser que una quiera jugarse la estabilidad familiar en los próximos tres años?

A veces, mientras veo esas casas, pienso que lo que nos falta es disciplina. Que no inculcamos a nuestros hijos el sentido del orden y de la rutina. Porque aquí, mientras uno les baña y otro ataca con la cena (que obviamente hay que improvisar en minutos), alguno se las apaña para entrar la zona franca con el fin de recoger en cuestión de milisegundos todo el despliegue efectuado, momento en el cual uno no piensa en dejar la estancia plagada de preciosidad, sino que se atiene a la máxima de “lo importante es despejar el suelo y lo demás que espere”. Para lo cual son enormemente útiles las cajas con ruedas que te permiten clasificar todo por tamaños y colores para no hacerlo nunca y terminar con todo mezclado debidamente. Y las baldas, en las que con maestría se pueden insertar torres de cajas de puzles con un sentido del equilibrio de superpoderes suprahumanos.

Y no os describo cuando son ellos los que recogen, porque ya os lo podéis imaginar. Cómo compaginar la didáctica en estos casos con un standard decorativo a la altura de una vida ideal?

En fin, que ole por las vidas reales y por los cuartos poco nórdicos. Que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra y que bueno, lo importante es participar. Al menos, una vez al mes, me entra la neura y me da por dejarlo todo como los chorros del oro, tirar cosas absurdas por lo bajini pasándome por el forro de la chaqueta el respeto a la infancia y entonces sí, aunque mínimamente, mi vida confluye en alguna forma, con mis expectativas.

De todos modos, dejémonos de idioteces y centremos el asunto. Que la vida es mucho más que eso y que para acabar cerrando el tema, les recomiendo ver este reportaje:

http://www.upsocl.com/mundo/estas-fotos-de-ninos-y-sus-habitaciones-alrededor-del-mundo-le-hara-apreciar-todo-lo-que-tienes/

Y vosotros, ¿tenéis la casa está lista para salir en Pinterest?

Hasta la próxima.

Laura

www.picapino.es