¡¡¡¡Cuatro libros que mi estantería pide a gritos!!!!

 

Leo muchos blogs. O bueno, más bien procrastineo bastante delante del ordenador con la total liberación moral porque he llegado a convencerme de que es mi trabajo. Soy buena en buscar justificaciones de este tipo que barren para mi casa, para qué voy a engañaros, y por eso puedo cenar leche con galletas porque luego pienso mucho durante la noche y gasto un montón de calorías. ¿No os pasa a vosotras? Lo que me engorda luego es la lechuga que como durante el día, tengo que dejarla.

De todos modos, entenderéis que no es que me guste dedicarle tanto tiempo, sino que es necesario porque tengo que buscar información para nuestra carpintería/ebanistería, estar al tanto, cazar la inspiración escondida en los lugares más remotos… y eso tiene una palabra: internet. Y nadie sobre la faz de la tierra, persona andante o pensante, puede dedicarle solo un ratito al ciberespacio y pensar que va a salir airoso. Esto te engancha y te abduce el cerebelo, con lo que al final echas horas y horas ahí pasando de fotos de pies en Instagram a salones con encanto en Pinterest, mientras el resto de la familia te grita desde la puerta que el ascensor ya está abierto y que llegáis tarde al cumpleaños de tu madre. Menos mal que en mi caso está justificado porque es mi trabajo, por duro que sea.

No obstante, he de confesar que, aunque la red me engancha, todavía me gusta pasar páginas chupándome el dedo índice. Llamadme romántica (por no decirme a la cara que soy mayor o carca), pero aún me satisface en grado máximo eso de abrir un libro y estudiármelo de cabo a rabo, si es posible, sentada sola en el sofá de casa (o con Manuela acurrucada junto a mi). Por mucho Bloglovin que exista, a mi me sigue gustando más su versión prehistórica de doblar las esquinas de las hojas para recordarme que ahí se esconde una buena idea. Llenarlos de post-it minúsculos para marcar un mueble que quedaría fenomenal en nuestro cuarto, un ensamblaje curioso, un color inspirador, una idea genial para la tienda online (futura)… Pasar hojas disfrutándome un libro es, a día de hoy, un lujo al que no renuncio. 

Por eso, hoy quería traeros cuatro títulos que seguro, seguro, irán en la lista de Reyes este año. Porque tienen una pinta estupenda y de nuevo, que no es por vicio, que es por puro trabajo y pura investigación. Una siempre rendida a su causa.

Ahí van.

 

Madrid Interior, de Asier Rua. Mamacita que lo quiero y que lo necesito y que es un must. Este chico hace unas fotos que hablan por sí mismas, como si supiera hacerlas y no le hubiera tocado la cámara en una tómbola. Se ve que tiene estudios de postgrado como mínimo y sospecho que un trípode. Y su mirada de los interiores, por lo que he visto hasta ahora, me gusta y mucho. O los interiores que elige, no lo sé. Pero estoy segura de que este libro sería para mi un aire fresco que ahora mismo necesito. Además, se rumorea que es majo.

Foto: Asier Rua

 

Apartmen Therapy. Complete + happy home, de Maxwell Ryan y Janel Leban. Apartment Therapy es uno  de los blogs de decoración que primero seguí y en el que he llegado a ver casas a las que quieres mudarte con las maletas hechas a toda prisa. Que ya te pasarás la epilady en su baño. Y por eso, le debo un tributo y si han hecho un libro, hay que ir a comprarlo y punto. Aunque ahora es verdad que sigo otros blogs y que ya no boto tanto en la silla como antaño con su repertorio (la madurez da estas cosas), sé que no me defraudaría y que tengo que tenerlo en la biblioteca por si acaso lleva algo interesante, no vaya yo a perdérmelo que yo soy mucho de envidiar.

Foto: Apartment Therapy.

 

Cabin Porn, Inspiration For Your Quiet Place Somewhere, de no sé quién (pero si lo metes en Amazon sale, tranquis). No sé si conocéis esta página, la de Cabin Porn, pero si no habéis entrado, ya estáis tardando. Ni lavadora, ni la serie de los martes, ni leches, ¡entrad ahora mismo! Y volved a entrar cuando estéis agobiadas, cuando necesitéis silencio fotográfico, cuando tengáis los pulmones estancados en respiraciones arrítmicas. Este lugar es paz en el ciberespacio. Y yo quiero poder pasar por estas cabañas lentamente, una tras otra, con una manta en el sillón y un roiboos bien caliente. Si cierras los ojos, no puedes oler a otra cosa que a pino.

Foto: Cabin Porn

 

Y por último pero creo que en el top de  mis deseos literarios, Casa Chaucha, Interiores. Que no sé ni dónde puede comprarse ni , porque agarraos bien los machos, ¡que no lo venden en Amazon! Y yo ya tengo sudorosas las manos de la preocupación. Que se apañen los Reyes porque lo quiero y dicen en su página que no tienen más, que se les han acabado. Qué se les han acabado? ¿Pero cómo que se les han acabado? Harán más, no? Decidme por favor que harán más para enero. O si no, habrá un mercado negro argentino de ejemplares usados? Me da igual que los hayan chupado otros. Estoy dispuesta a compartir saliva con alguien de al otro lado del charco. ¡Ese libro tiene que estar algún día entre mis manos y no hay más que hablar! Mientras tanto, seguiré soñando y soñando con el maravilloso blog de Casa Chaucha, que supongo que ya seguiréis. Ahora mismo, y desde hace tiempo, uno de los lugares en los que me sumerjo con más gusto, con el que más sueño que cambio de vida, en el que veo cosas que no vi en otros… Para mí, uno de esos rincones de cabecera al que siempre vuelvo.

 

Foto: Casa Chaucha

 

Y ahora, te toca a ti. Qué libros nos recomiendas?

Laura

www.picapino.es