Hola, soy Laura, la mitad de Picapino Carpintería/Ebanistería. La que está detrás de los teclados mientras Javi anda haciendo muebles en el taller. Soy muchas cosas dentro de un mismo cuerpo pero supongo que lo que me trae hasta aquí es quizás mi faceta de carpintera consorte y madre. ¿O será mi adicción al Pinterest y las horas que paso a idear muebles en mi cabeza que luego no tengo tiempo de hacer? O mejor dicho, muebles que pido que Javi haga sin demasiado éxito, porque lo que es yo, no sé clavar ni un clavo... No sé… quizás, lo que me trae por aquí es que me gusta escribir. O quizás sea que Andy está muy loca y que hace unas semanas me envió un mensaje para proponerme pasar por aquí de vez en cuando y que no tardé en contestar aceptando el reto. Sea por lo que sea, aquí estoy acomodada en este tren.

Ahora que Andy no nos oye, no tengo ni idea de qué voy a contaros exactamente en esta sección cada mes porque aquí la que os habla, es experta de nada. Prefiero no hacer planes y que todo vaya surgiendo según vayamos caminando, porque soy mucho de hacer esquemas para luego romperlos, y de momento, voy a hacerme la formal con vosotros y a intentar que no se me note. O que se me note lo más tarde posible. Lo que sí puedo decir es que habrá niños y niñas, habitaciones, muebles, ideas que vaya viendo, reflexiones, maternidad, cotidianidad y sobre todo, espero, que muchas risas y diálogo (os necesito para esta última parte).

Y buscando una primera aparición estelar en este blog, no sé exactamente la razón por la cual hoy quería estrenarme hablándoos de guaridas. Podría haber elegido un tema un poco más selecto, pero que no, que algo dentro de mi se ha emperrilado y me boicotea todo tipo de alternativas lo mismo mucho más dignas de vuestro intelecto . Y yo no sé vosotros, pero yo hace tiempo que me rindo ante mi misma. Así que si por ahí me ronda la idea hablaros de guaridas, no seré yo la que ponga freno a este impulso. 

 

Fotos via www.blueberryhome.fr/2015/05/bienvenue-chez-kate-haslett-et-mariko

 

Fotos vía www.thesocialitefamily.com/familles/nantes/anne-millet-reina-6-ans-et-niels-4-ans


Fotos vía http://www.escarabajosbichosymariposas.com/unas-camas-originales/

Qué os parece mi repertorio? No me digáis que no es para quererlas a todas ellas y no parar. Alguien por ahí ya pensando en tirar muros y levantar paneles de separación o encargar habitaciones modulares? Así me gusta, ¡vivan los impulsos! Aunque quizás, hasta que maduréis un poco la idea, manteneos alejados de martillos, mazas o cualquiera que sea el instrumental necesario para acabar con una pared. Lo digo como sugerencia, no vaya a ser que la cosa se líe demasiado y un día que queráis estrangular a vuestra jefa, acabéis desalojando ira con el martillo percutor y terminéis teniendo el sitio perfecto para rodar películas de guerras y bombardeos en vez de una casa chic. En estos casos, y solo en estos, es mejor optar por estrangulamiento moderado del opresor. Las reformas del hogar están reñidas con las pasiones más viles.

Bueno, que me enrollo. Lo que venía a deciros es que quiero una guarida en mi casa. He pensado hacer los cuartos de Hugo y Manuela (mis hijos) diáfanos, para tener un espacio de juego conjunto y hacerles unos rincones propios para cuando quieran tener algo de intimidad.  Obviamente, no lo voy hacer, que la presión familiar es muy grande y todo tiende al convencionalismo, pero eso no quiere decir que no fantasee con la idea. Me frena, entre otros, que el padre de las criaturas me mira con ojos en blanco cargados de terror cuando le cuento estas ideas peregrinas. Y que aquí en agosto el calor aprieta y no sé si estos cubículos otrora tan monos, llegados los meses de estío, me van a parecer hornos de asar pollos sin pizca de aire. A diferencia de los niños y niñas ideales de los modernis, mis hijos sudan la gota gorda cuando dormimos a más de 25º. Por esto, quizás debería dejar la reforma para cuando seamos grandes y pasemos nuestras vacaciones veraniegas al completo en alguna isla caribeña. Desierta y de lujo, claro. Y para cuando tengamos una casa más amplia.

Pero es que la mi la idea del cubículo/guarida me encanta.  Vengaaaa, porfaaaaaa, déjame hacerlaaaaaaaaaaa… Ya me imagino a Hugo y Manuela decorando la suya propia, colgando sus dibujos, con sus muñecos… cada uno con la suya, iguales pero tan diferentes. Creo que me decantaría por las del último modelo, de las que tienen ruedas, porque me parecen las más sencillas y las que mejor pueden pegar con nuestra vida y nuestra casa (bueno, esto de decir que una cosa así pega en nuestra casa es tirarse mucho, pero que mucho, el folio). Algún color vistoso tendrían que tener, claro, pero básicamente, mantendría las líneas limpias y sin florituras.

¡Cómo molaría tener una guarida también para mi! Cuando estoy ofuscada y necesito liberar onomatopeyas como arrrgggg y ñññññ, mi mente me pide calzarme unas zapatillas y salir a correr un rato, gritando si es necesario. Pero luego me doy cuenta de que no tengo zapatillas para tal ocasión y además,  mi físico nada atlético me recuerda que no me flipe que no aguanto ni dos minutos corriendo sin perder un órgano vital básico para mi subsistencia (y mucho menos gritando) y lo único que voy a conseguir es quedarme sin respiración y con todas esas onomatopeyas dentro. Así que paso al plan B y siento unas ganas irremediables de encerrarme en un sitio sola y quedarme allí un rato a coger polvo. En silencio. Y recalco: sola.  Esto es muy importante para una madre que va acompañada continuamente, hasta el clásico de ir al baño con los dos, con un poco de suerte, no encima.

Pero una guarida también es un sitio para crear, para encontrarte contigo misma, para hacer tu refugio en positivo, un lugar donde encontrar la paz. Y quizás por eso es por lo que mi subconsciente viene diciéndome que este primer post tenía que ser de guaridas. Porque a fin de cuentas, espero que este espacio mensual en este blog sea una especie de refugio, de lugar chiquitito en el que me sienta bien. Una guarida que compartamos todos y todas y en la que nos sentemos a charlar (traducción: que me dejes comentarios, vaya). Andy me ha abierto las puertas de su casa, en la que hay muchos amigos nuevos y acompañantes nuevas. Y yo espero que el camino lo hagamos divertido.

Te espero el mes que viene en esta guarida?

Laura 

www.picapino.es